Pacquiao consumía drogas y vio a su padre comerse su perro


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Emmanuel Dapidran Pacquiao, más conocido como Manny Pacquiao o simplemente "Pac-Man", forjó su nombre ya en la historia del boxeo. Con un récord de 59 victorias (38 por TKO), y sólo 6 derrotas, el boxeador filipino volvió del retiro a sus 37 años de edad para vencer a Jessie Vargas y ser el nuevo y actual campeón mundial Welter de la OMB. Título que ha ganado ya tres veces.

 

Es el único boxeador en la historia en ganar nueve títulos mundiales en ocho categorías de peso diferentes. Un "viejo" que sigue siendo crack. Sin embargo, el ánimo de esta nota no es destacar su vida deportiva, la cual ya muchos conocemos y admiramos, sino centrarnos en su vida personal... la cual es aún más asombrosa que su boxeo.

 

Nacido el 17 de diciembre de 1978 en Kibawe, en la región de Bukidnon, a unos 1,300 kilómetros al sur de Manila (capital de Filipinas), Manny se crió en una pequeña ciudad de unos 39,000 habitantes. Región pobre, muy humilde y trabajadora, como casi toda su nación. Estuve en Filipinas en el año 2007 con 13 años y lo recuerdo todo perfectamente. Podías ver rascacielos enormes bien modernos en la calle principal (Ayala Boulevard), y a tan sólo una cuadra todo el panorama cambiaba... miles de personas sin ropa decente, bebiendo agua marrón de la calle. Niños pidiendo para comer y sin ir al colegio. Es por esto que me hago una pequeña idea de cómo fue la infancia de Manny Pacquiao, quien se forjó en un ambiente de terror.

 

Tal y cómo contó en una ocasión el mismo boxeador, él se vio obligado a abandonar a su familia por su padre alcohólico. Era tanta la miseria de su familia, que Manny vio como su padre se comió su propio perro por falta de comida. Ante éstas situaciones, Pacquiao emigró a Manila, concretamente a los "Slums", barrios bajos de la capital. Se crió prácticamente sólo, durmiendo en la calle y vendiendo rosquillas. Información manifestada por su entrenador: Freddie Roach.

 

Elegido este año como senador de su país, Manny se sinceró ante la prensa filipina y contó historias de su juventud...

 

"Nuestro presidente Duterte no sabe mi experiencia con las drogas. De joven probé drogas... Todo tipo de drogas, desde marihuana hasta cocaína. Fue una época muy dura la que viví en mis comienzos en Manila, pero todo eso ya quedó atrás. Todo fue antes de ser un verdadero campeón" Manny Pacquiao.

 

Hoy en día, lucha codo a codo con el actual presidente de Filipinas en la pelea contra el narcotráfico. Además, el nuevo senador, "Pac-Man", tiene propuestas como la de una ley que beneficie a las mujeres tras dar a luz, o la idea de crear una Comisión de Boxeo Independiente al Gobierno para ayudar a los jóvenes marginales de su país. 

 

Creyente e hijo de Dios, Manny tiene claro que su vida se forjó en la miseria para convertirse en un gran campeón del boxeo. Y que tras luego su vida deportiva, dedicarse a construir un país mejor. Desde su primer título mundial, él ha donado miles y después, millones, de dólares a su región.

 

Tan destacado y fiel a sus promesas es Pacquiao, que hace unas semanas declaró porque volvió de su retiro profesional...

 

"Volví a pelear sólo por el dinero. Dinero que necesita mi país, para ayudar a la gente necesitada".

 

De hecho, hace apenas una semana, se dio a conocer que Manny pagó mil viviendas para gente pobre de Filipinas. Se conoce que ha gastado más de cincuenta millones de dólares en la mejora de su nación.

 

En fin, a Pacquiao hay que valorarlo por su boxeo. Pero mucho más, por su superación en la vida.

 

Gracias por leer.

 

Escrito por Guenter Schramm.

Dios vive.




Pacquiao de joven en los "Slums".
Pacquiao de joven en los "Slums".



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