El amor de un futbolero a su club


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Hace unos días escribí una nota acerca de la pasión del argentino, y mientras sigo mi viaje por Europa, a medida que pasa una nueva semana me voy dando cuenta de que me siento un poco incompleto. Extraño ir a la cancha a alentar y a sufrir con mi equipo. El hecho de charlar y discutir con amigos de nuestro fútbol. Porque uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde. Estoy convencido de que el verdadero ser futbolero no puede vivir sin el equipo al que sigue. A ese club al que ama.

 

Desde que nacemos, nuestros viejos sienten la obligación de hacernos hinchas de sus respectivos clubes. Muchas veces lo logran. Otras veces no. Ya sea por un abuelo, un tío, un amigo o simplemente el ver por primera vez a otro club con el que te sentiste identificado. Ante este caso, tu viejo no se debe sentir ofuscado. Son cosas que pasan, que pasan en el fútbol. Tu viejo se sentirá orgulloso si es que le prestás el mismo amor a tu club, que el que él le presta a su equipo.

 

Nosotros los futboleros vivimos con una camiseta debajo de la piel desde el momento en el cual nos enamoramos de un club. Sea de nuestra ciudad o de otra, defenderemos esa camiseta con capa y espada. No importa si es un equipo de mitad de tabla para abajo. Si es un equipo multicampeón. O si es un equipo del montón. Nuestro amor por ese club será mayor a cualquier circunstancia que nos quiera separar de él. Quizás te toque verlo perder una y otra fecha, quizás sufras verlo descender. No se lo deseo a nadie. Pero, yo escribo esta nota para felicitarte. Te muestro mi respeto por el amor que le tenés a tu club.

 

Un amor que lo demostrás yendo a la cancha. O que si no podés ir, lo seguís por el televisor o por la radio a la distancia. No importa de qué equipo seas, mientras lo defiendas ante las risas y las cargadas de tus amigos. Porque esa camiseta que defendés también te respeta. Esa camiseta no se fija si sos o no de su ciudad. Esa camiseta no se fija si sos rico o pobre. Esa camiseta te quiere por el amor que le demostrás. Porque todos los clubes son grandes, todos son grandes por sus hinchas y fanáticos. Para terminar, brindo por tu equipo y que tu amor por la camiseta siga creciendo.

 

Gracias por leer.

 

Escrito por Guenter Schramm.

Dios vive.










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