La pasión del argentino


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El argentino es un ser humano único. Especial. Ni para bien, ni para mal. Singular. Somos reconocidos por nuestra forma de ser y por la forma de tratar a otras personas. Somos seres pasionales, eufóricos y muchas veces inentendibles en distintos aspectos de la vida. Hoy escribo sobre la pasión que puede identificar a millones de argentinos. Esa pasión que hace que nos unamos y nos desunamos en cuestión de minutos… el fútbol.

 

Si no amás el fútbol, no sigas leyendo. El que avisa no es traidor. Puede que esté pecando de generalizar al argentino pero es un riesgo que quiero correr. Hay gente que no disfruta del fútbol, o que simplemente no entiende la locura que les conlleva a las personas que siguen a la pelota. Para esa gente que dicen que el fútbol no es vida, les respondo con aquella famosa frase que circula: “Puede que el fútbol no sea la vida. No sé cuánto saben de la vida. Pero de fútbol, no saben nada”.

 

Hace diez meses, dejé mi amada Córdoba natal. Por suerte no para siempre, sino por un tiempo. Desde hace diez meses estoy viajando de ciudad en ciudad en el viejo continente, Europa. A medida que viajo me viene pasando siempre lo mismo. Cada vez que conozco a alguna persona que no sea argentina, al enterarse de dónde vengo, automáticamente sonríen y empiezan a mencionar nombres relacionados con el fútbol… Messi, Maradona, Riquelme, Verón… Y la lista sigue. Luego al enterarse de mi ciudad, la siguiente pregunta es: “¿Qué equipos tienen en Córdoba?”. Casi todos me comentan que conocen a Boca y a River, y de vez en cuando nombran a Independiente, Racing o San Lorenzo. No me dicen de los problemas que tenemos en nuestro país. Sólo hablan de cómo vivimos el fútbol.

 

A medida que sigue la conversación, se impresionan cuando les cuento de cómo se vive el fútbol en Argentina. De cómo pensamos en nuestros clubes, las polémicas, los jugadores, o simplemente de la caprichosa, las 24 horas del día. De cómo hablamos de la actualidad futbolística en los recreos o en las pausas del trabajo. De cómo podemos pelearnos con amigos de la infancia por un “simple juego” llamado fútbol. De cómo se paraliza la ciudad o el país en ciertos clásicos. De cómo nos pasamos horas en el televisor viendo programas donde repiten jugadas o discuten de sucesos acerca del fútbol. De cómo podemos charlar horas sobre partidos viejos. De cómo la gente espera toda la semana para ir en el fin de semana a la cancha. Ese sagrado lugar donde al entrar sos feliz. Sos feliz de que se te ponga la piel de gallina con los cánticos. Durante el partido te transformás, te ponés nervioso o nerviosa, pero siempre, a pesar del resultado, te vas de la cancha amando a tu club. Cuando yo les cuento estas cosas que vivimos como algo normal los argentinos, las personas me miran y la siguiente declaración se repite una y otra vez en ellas: “Qué locura. En mi país, nos gusta el fútbol, pero ustedes en Argentina sienten pasión por el fútbol”.

 

Y todo esto me da para pensar sobre lo que es Argentina para el resto del mundo. Nosotros tenemos una perspectiva fatal y negativa sobre nuestra nación. Que si la economía es un desastre, que si la seguridad está cada vez peor, que si la educación es desastroza y otras cosas feas. Y es todo verdad lamentablemente. Pero basta hermano. Afuera, no nos ven así. Ven cosas lindas. Los paisajes, las mujeres hermosas, el carácter amable y caluroso de nuestra gente. Y nuestra pasión hacia el fútbol. El deporte más seguido en el mundo entero. Y en ese deporte somos reconocidos. Debemos estar orgullosos de ello. Podemos ver el vaso medio vacío o medio lleno. Pero de vez en cuando hay que verlo lleno vieja.

 

En fin, el fútbol fue inventado hace miles de años en China. Luego se modernizó con las reglas de hoy en día en Gran Bretaña. Nuestro país no tuvo nada que ver desde el principio con inventarlo. Pero si somos reconocidos por inventar la pasión al fútbol a nivel mundial. Y eso amigos, es para emocionarse. Argentina ese país “con buena gente”, con problemas socio-económicos, con una seguridad que da miedo… pero mientras sigamos teniendo nuestra pasión al fútbol, estemos felices. Porque el fútbol en Argentina, es cultura.

 

Gracias por leer.

 

 

Escrito por Guenter Schramm.

Dios vive.

















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