El deporte no sirve para nada 


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Algunos piensan que el deporte no sirve para nada. Es una locura, lo sé. Pensar que esa gente se pierde una de las cosas más excitantes de la vida. Una de las cosas más geniales de la vida. Pero, afortunadamente, somos muchos los que vemos al deporte con los ojos que se merece. Sólo tengo 21 años, todavía no sé nada de la vida, pero sí estoy seguro de algo. Creo con fe en el deporte.


Recuerdo que cuando iba a 3° año de la secundaria, un día, mi profesora de literatura preguntó hacia toda la clase: ¿Cuál es la palabra más bella que conozcan?... Muchos decían "amor", otros "familia", alguien dijo "esdrújulas" y hasta otra chica dijo "ornitorrinco". Cuando llegó mi turno no lo dudé. Convencido dije "deporte". Inmediatamente, toda la clase me miró sorprendida. Como diciendo "Qué exagerado!". Ahí no más, para defenderme, dije: "Es por todo lo significa. Por lo que esa palabra para mí significa".


Quizás ustedes también me tilden de exagerado, pero yo les pregunto, ¿acaso nunca pensaron en lo bien que se siente uno después de hacer deporte? Ya sea fútbol, basketball, tenis, natación o simplemente salir a correr un rato por el parque.


Con el deporte logramos sensaciones que nos hacen sentir vivos. Sensaciones que nos relajan si estamos angustiados. Sensaciones que nos ayudan a pensar y luego tomar decisiones. Por ejemplo, esa bendita sensación de felicidad y paz luego de jugar un 'doparti' de fútbol con tus amigos después de un día duro. Ese goce de marcar y gritar con todas tus fuerzas GOOOOL acompañado luego del famoso "abrazo de gol". Esa satisfacción de tirar un caño o hacer una buena pared con tu compañero. Esa locura de jugar bajo la intensa lluvia y resbalarte cada dos por tres. La angustia de tener que ir al arco, (salvo que seas arquero... JA!). Ese desahogo del alma al marcar un gol en el último minuto.


También entran en juego las sensaciones fantásticas de meter la pelota en el aro rival. Poder estirarte con esfuerzo, apuntar, y con mucha precisión, anotar un triple. Tirarte al suelo para recuperar la pelota y que un compañero tuyo anote un doble. O quizás, superar la adversidad de tirar a una pelotita por arriba de la red con un bestial drive. Animarte a tirar un tremendo drop arriesgándote a que la pelotita se quede en la red y que finalmente se quede en la red y decirse a uno mismo "¿por qué lo tire así?".


Esa gloria de no dar más, de no poder dar ni un paso más, pero que al fin hay algo dentro tuyo que te dice "Seguí que podés. Seguí". Superarte cada día más y más. Poder lograr esa satisfacción de mejorar y progresar. Ver los resultados y decir "¿Cómo hice para llegar hasta acá?".


Pero lo más grandioso del deporte es que para disfrutarlo no hay que ser Messi, Federer o Ayrton Senna. Vos podés gozar del deporte por tu cuenta. Cuando te sientas mal por tu jornada en el trabajo o tus estudios, salí a correr un rato. Salí a tirar unos tiros al aro. Andá y jugá a ese bendito deporte llamado fútbol. Porque dejemos esa arbitrariedad de llamar al deporte como algo que sólo sirve para la salud y tener buena forma física o más masa muscular. El deporte es para divertirse carajo.

 

El deporte es respeto, compañerismo y amistad. Es caer, perder y fracasar... pero sobre todo, es levantarse porque eso es lo obligatorio. Brindemos por esos hermanos que nos da el deporte. Y por supuesto, brindemos por esos rivales que son casi enemigos, que en la competición encontramos. Porque sin ellos, no podríamos avanzar.


Cuando te discutan que por qué hacés deporte no te derrumbas y explicales que en la vida, hay que hacer deporte. Pero en fin, algunos piensan que el deporte no sirve para nada. Es una locura, lo sé.


Escrito por Guenter Schramm.

 

 

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Ahora les pregunto a ustedes... ¿Quién es el mejor de la historia, y por qué?

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